jueves, 27 de agosto de 2009

Historia N° 3 - Guerra dos Farrapos

Durante la “regencia”, el problema de la centralización política incitó la organización de diferentes revueltas que constantemente amenazaban la unidad del territorio brasilero. En la región sur, las elites ganaderas se colocaron en una delicada confrontación con el gobierno federal al revelarse contra la política fiscal promovida en esa época. Impuestos elevados eran cobrados bajo la producción de la carne salada, del cuero y sobre las mulas que representaban los principales géneros exportados por la elite ganadera “gaúcha” (utilizadas para la carga y transporte desde la época del imperio).

En la década de 1830, las autoridades del gobierno resolvieron intensificar los impuestos sobre tales géneros con la creación de puestos fiscales que garantizaban la cobranza. Esta política adoptada acababa beneficiando la entrada de la carne uruguaya en el mercado brasilero, que diferentemente de los “gaúchos”, entraban con una alícuota aduanera bastante mas baja. Insatisfechos con esta situación, un grupo de grandes propietarios organizó un levantamiento que derrumbó al gobernador provincial en 1835.

El éxito obtenido por las acciones de los rebeldes – liderados por Bento Gonçalves – marcó el inicio de la revolución “Farroupilha”, también conocida como “Guerra dos Farrapos”. En principio los farrapos (así conocidos por el pañuelo rojo amarrado por encima de su uniforme) dominaron las ciudades de Porto Alegre y exigían un nombramiento de un nuevo presidente de provincia. En el año siguiente, 1936, con la intransigencia del poder central, sucedieron las primeras confrontaciones entre los farrapos y las tropas oficiales.


Inicialmente, las fuerzas de represión consiguieron debilitar las acciones de los farrapos promoviendo la toma de la capital. Luego de la batalla de Seival, los farrapos demostraron su resistencia al proclamar la creación de la República Rio-Grandense, con la sede en la ciudad de Piratini y dirigida por Bento Gonçalves. En respuesta, los legalistas vencieron la batalla de Fanfa, donde aprisionaron varios rebeldes, entre ellos al presidente Bento Gonçalves.

En los dos años siguientes, las confrontaciones se alargaron y los farrapos ganaron el apoyo de dos nuevas liderazas revolucionarias: El brasilero David Canabarro y el italiano Giuseppe Garibaldi. Con el apoyo de estos eximios combatientes, los revolucionarios consiguieron nuevas victorias. En julio de 1839, partieron en dirección de Santa Catarina, donde conquistaron la ciudad de Laguna y proclamaron el surgimiento de la llamada República Juliana

Con la prolongación del conflicto, el gobierno designó al “Barón de Caixas” para conducir las tropas de la Guardia Nacional. En esa misma época, disidencias políticas y la crisis económica acabaron amenazando las intenciones de los revolucionarios. De hecho, ninguno de los dos lados tenía condiciones suficientes para ofrecer resistencia. Por eso, el propio gobierno optó por inmovilizar los farrapos atendiendo su principal reivindicación: el aumento de la tasa sobre la carne extranjera.

A partir de ese momento, el “Barón de Caixas” comenzó a articular las negociaciones que, finalmente, terminarían esa penosa guerra. Luego de ser derrotados en la batalla de los “Porongos”, en 1844, los farrapos enviaron un grupo que negociaría secretamente la rendición de las tropas insurgentes en la capital federal. En Marzo de 1845, el tratado de “Ponche Verde” garantizó los intereses de los revolucionarios “gaúchos” y la hegemonía territorial del imperio.

Fuentes

http://www.brasilescola.com/

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